

Debo confesar que por algunos instantes olvidé el concierto mientras me dirigía al Auditorio Nacional, justamente al pasar pedaleando en bicicleta sobre Av. Chapultepec y ver la estela de luz con esa magna escala. Una lámpara urbana que, en teoría, debería ser un hito haciendo ciudad y unidad, orgullo y sentido de pertenencia a partir de su significado.
Por otro lado, imaginé la fuerza del concepto, el carácter del monumento y suspiré de decepción. El significado de ese monumento debería ser la representación de 200 años como nación y… pues, ¿Qué creen?, que si el significado es en su mayor parte alimentado por la subjetividad de los mexicanos pues creo que es el monumento a la decepción, al “ya merito”, al “sí, peeeeero”, aunado también por la falta de aptitud y actitud de las autoridades encargadas de esto. ¿Vicios ocultos?, no mamen, estamos hablando de la Presidencia de la República con todas sus Secretarías y de mil millones de pesos, no de la junta de padres de familia de una escuela en la delegación Benito Juárez, ¿ahora entienden lo que quiero decir?. No critico el edificio, mis juicios estéticos van en otro momento, antes está mi indignación como ciudadano por, una vez más, la demostración de nuestras instituciones fallidas y podridas. Aquí se perdió dinero y quizá la chamba de algún funcionario pero en la parte de seguridad, ¿qué perdemos?. La confianza, habitabilidad y miles de vidas; un costo por ir a una guerra con una estructura marchitada por sexenios de corrupción e ineptitud. Nos mandaron a la guerra sin fusil, y me incluyo porque en esta guerra hemos perdido todos, sino pregúntenle a los que se mantienen del turismo en Acapulco, los restaurantes cerrados, los negocios quemados, la disminución de turistas en la Riviera Maya y que aun así sigue siendo uno de los más importantes destinos en el mundo.
Personalmente la estela de luz representa exactamente lo que está pasando, a 200 años, en México. Somos una estructura social dañada por un sector: la elite política, y por una actitud que nos hunde día a día. Tenemos la obligación de legitimar nuestra estela de luz, adoptarla y darle un sentido respetándonos como sociedad. Creo que a ese monumento le falta algo para ser hermoso, hacerla nuestro estandarte del inicio de los próximos 200 años.
Después de indignarme decidí que la noche traía algo más que una reflexión sobre la estela y simplemente me fui, solté y dejé ir…..
En la esquina de Av. Chapultepec y Sonora tomé un taxi y literalmente llegamos en 7 minutos al Auditorio Nacional, me fumé un cigarro, escribí un par de twits e ingresé. Cabe mencionar que el Auditorio contiene una plasticidad en la fachada que está diseñada exactamente para verse en escorzo, en perspectiva, porque como dijo “Leco”: Volúmenes bajo la luz, y eso es exactamente lo que tiene el exterior del Auditorio, volúmenes a partir de planos…..¡ Chin! Lo siento, me fui por otro lado en esta anécdota.
Retomando lo que estaba diciendo: entré, me asignaron lugar, le di 20 pesitos a la chica que amablemente me guió hasta mi asiento y enseguida comenzó el concierto. Metric en la Ciudad de México.
El concierto como tal estuvo bastante bueno, lleno de energía, cantamos y bailamos en nuestros centímetros cuadrados de pasillo; a pesar de que no estuvo ni a la mitad el lugar los que estábamos fuimos suficientes para crear un ambiente. Debo mencionar que la iluminación y su sincronización fue algo de lo que más me gustó.
Emily Haines no tuvo madre: cantó espectacular, sus largas piernas se mueven solas, suda sensualidad y es tan sexy que lo sabe. Casi no tuvo interacción con el público, lo básico indispensable pero la verdad creo que está bien porque ni siquiera lo necesitó porque a través de sus bailes flexionando piernas y tobillos, el cabello volando con los ventiladores y toda esa energía tuvo al público comiendo de su mano. En algún momento creí que el ingeniero de sonido estaba siendo exagerado con alguna de las guitarras pero después se me olvidó ó lo corrigieron, no lo sé. Creo que Metric estuvo a la altura, un grupo de una sola pieza, por cierto, retomando todo lo anterior sobre la hermosa vocalista que me hizo recordar muchísimo a Dolores O´riordan, la líder de los Cranberries que por sus movimientos de piernas y brazos tambaleantes hacía que todos bailaran como resbalándose, ¿ó no?. Ambas han sido dueñas del público y no por las frases dirigidas hacia los espectadores y decir “gracias” en un español nulo sino por la calidad de músicos que son, la lírica en las canciones y por supuesto el nivel de los instrumentos y voz. Quizá estoy siendo demasiado expresivo ó exagerado pero de verdad ya me hacía falta disfrutar de un concierto tan delicioso.
Ya para terminar solo menciono con las 3 que a mi parecer vibraron:
• Gimme sympathy
• Help, i´m alive
• Combat baby
“we used to leave the blue lights on and there was a beat
ever since you have been gone it’s all caffeine free”