viernes, 30 de enero de 2015

we become silhouettes

And I'm screaming at the top of my lungs pretending
The echoes belong to someone
Someone I used to know

And we become silhouettes when our bodies finally go





miércoles, 21 de enero de 2015

Bici-kamikaze

Un domingo por la tarde quedé con un amigo para tomar una cerveza en el Pata Negra. No recuerdo exactamente de qué platicamos pero lo importante era verlo y saber que como todos, "ahí la llevamos".
Aprovechando que era domingo llegué en auto, entré por la calle de Chilpancingo hasta topar con el parque México, bajé la velocidad por tratarse de un parque, y es que uno nunca sabe cuando se pueda atravesar un niño persiguiendo una pelota ó un perro escapándose de su dueño; mejor me voy despacio y así todos tranquilos.
Faltaban unos metro para llegar al cruce con Sonora y veo que un par de personas en Ecobici se acercan cada vez más. Tuve que frenar por completo porque me daba la impresion que no me veían y la verdad es que de pronto me sorprendió mucho que no les importara nada.
No sé ustedes, pero uno es neurótico y estresado, y se ponen dos ciclistas en sentido contrario, sin caso, en medio del carril jugueteando. Les prometo que sentí que por lo menos uno de ellos se iba a estampar en mi cofre. A unos metros de distancia se abren y cada uno pasa a un costado del auto.
Por supuesto que no me iba a quedar solo mirandolos. Con señas le hice ver a una de ellos que venían en sentido contrario y con tono delicado y sutil les dije por la ventanilla "vienen en sentido contrario".
No son para detenerse cuando cruzan una avenida o para ceder el paso a un peaton pero sí cuando se trata de armar pedo "pues bájate del auto", me gritó la pendeja. Perdón pero ¿Qué?.
La verdad no sé si me gritó eso con el afán de que me volviera ciclista o me retó para que nos agarraramos a golpes "pues bájate del auto", como sea pero cualquiera que haya sido su motivación fue una impertinencia.
Hay cosas que no son negociables ni discutibles, una de ellas es la seguridad y la responsabilidad de cada uno. Un par de ciclistas que vienen en sentido contrario sin caso, sin fijarse y aún así creer que tienen el valor y el derecho moral de gritarle a la gente estupideces me parece lo más triste del mundo. Yo lo calificaría como un ejemplo magistral de lo que sucede en México con muchos ciclistas. Efectivamente, hay prioridad con respecto a los transportes motorizados pero no por eso ve a estamparte contra uno si es posible evitarlo.
La ecobici no da superpoderes, la bicicleta es un tranporte muy noble. Cuidemonos entre nosotros. Y en el caso particular de esta ciclista idiota, tengamos el valor de reconocer nuestros errores y ser mejores para nosotros mismo. Entiendo que la mejor defensa es el ataque pero no contra uno mismo.
Hace unas semanas sucedió un accidente que cobró la vida de un usuario de ecobici, creo que todos deseamos de todo corazón que jamás se repita.






Ya nos vamos conociendo.


Sábado 8:37 pm. Cd. de México
Una mesa, platos con ensalada, calamares fritos, lasagna de berenjena, un par de botellas de vino, agua y vinagretas.

Un diseñador (¡Qué raro!, un diseñador en la mesa), muy amable y agradable comentaba sobre la ciclovía de Nuevo León en la Condesa y la comparaba con la de Adolfo Prieto en la Del Valle, un poco mamón el comentario pero quizá acertado al decir que en la Condesa les estorbaba la ciclovía y en la Del Valle no sabían para que era.

No sé si fue él o realmente sus irónicas frases me retumbaron días después (Ok, también fueron sus palabras) pero no está tan lejos de la realidad. También creo que es injusto hablar sólo de los usuarios de las bicicletas, también hay que hablar de los peatones, del transporte público y por supuesto de los automovilistas.

El sujeto más vulnerable en ésta cadena es el peatón, ¡pobre peatón!. Bueno, dejando un poco el sarcasmo es inevitable saber que en cualquier tipo de colisión el perdedor será el que va a pie. Sin embargo, sabemos que somos personas libres, que nos gusta sabernos prácticos, improvisados y lo que se nos hincha la gana; Somos malos ciclistas pero pésimos peatones. Nos caga la forma del transporte público y el riesgo que implica subirse o estar cerca de un micrbús pero ¡carajo!, somos unos animales cuando nos subimos al auto.

¿Qué sucede con nosotros? ¿Por qué siempre queremos ser los primeros en pasar? ¿Por qué pasamos encima del otro?