A todos nos ha pasado la idea de perpetuidad después de la muerte; nuestra trascendencia en el mundo a partir de un legado o una pequeña aportación. Personalmente la idea de la trascendencia por este mundo a partir de la reproducción humana y la continuidad de la especie me parece muy retrograda, particularmente habiendo una ilimitada cantidad de posibilidades de mejorar este mundo.
Luis Barragán lo hizo innegablemente, después de su muerte sigue siendo un referente y por mucho, también, el mejor arquitecto que ha tenido este país.
La arquitectura de Luis Barragán es trascendental desde vértices y caminos muy diversos.
Podemos tomarlo como referencia de la arquitectura contemporánea mundial.
Kenneth Frampton lo describió como el máximo exponente del regionalismo crítico. Tadao Ando dijo que Barragán fue un minimalista consagrado. Jill Magid pensó que era una obra de arte.
Hace unas semanas se expone en el MUAC una pieza bastante peculiar. Jill Magid tomó parte de las cenizas de la urna de Luis Barragán desde las misma rotonda de Jaliciences ilustres y por medio de procesos industriales las convirtió en un diamante, al final, carbono somos y en carbono nos convertiremos.
La historia es rara: un magnate suizo compró en 1995 el archivo profesional de Luis Barragán que incluye los derechos de su nombre y de su obra que a su vez regaló a su prometida italiana, en ese entonces, Federica Zanco. Es decir, los derechos intelectuales del maximo exponente de la arquitectura mexicana están guardado en una bodegas muy lujosas en Suiza.
Todo esto significa que nada del trabajo profesional de Luis Barragán puede ser reproducido, impreso, expuesto y casi mencionado sin la autorización de la arquitecta italiana. Suena un poco radical y a su vez cómico.
Esta situación le pareció fascinante a Gill Magil, artista estadounidense que se ha atrevido a desafiar las instituciones con su propuesta artistica. Magil pensó que sería buena idea hacer un intercambio.
Un anillo de compromiso con un diamante ni mas ni menos hecho con las cenizas del acaesido arquitecto por el acervo intelectual que posee Zanco en Suiza. En su "propuesta" expuesta en el MUAC, Magil escribe una carta a Zanco y le propone el intercambio.
Para todo esto, ya hay una revolución sobre la postura de la artista con respecto a la inhumación de los restos de Barragán, del atrevimiento de abrir la urna y sacar parte de las cenizas, de molestar al muerto en su descanso eterno, de la postura moral que esto expone de ella. ¿Cuándo se cuestionará a a la artista desde su propuesta estética?, ¿El arte se puede dar el lujo de la inumación a partir de fines estéticos? ¿Quién es ella, y que autoridad, para proponer un intercambio de ese tipo?
Al final, lo que Magil no recuerda es que fue una transacción financiera por una obra, intelectual pero comercializado como un producto. Zanco es la menos culpable de la situación. Además, no le veo ningún inconveniente moral, ni artístico. Supongo que quien vendió los derechos de Barragán como una obra más de él no deben tener ningún inconveniente.
Y todo lo anterior termina para mi en algo: Luis Barragán no es su obra ni los derechos de ella. Todos podemos tener acceso al maravilloso legado que dejó el arquitecto Jaliciense pero donde me pareció que Magil irrumpió y trasgredió fue en los restos de Barragán,, porque al final del día Barragán vendía sus obras como eso, como obras pero lo único que no había comercializado era lo único de lo que somos dueños, nuestro cuerpo, esa parte privada, la persona, el humano. Ahí es donde se cometió una atrosidad en nombre del arte contemporáneo.
Taller de ideas, laboratorio de conciencia.
Sin pretenciones, simplemente dejaré salir lo que emana del fondo de mi mente y emoción.
viernes, 26 de mayo de 2017
viernes, 12 de mayo de 2017
La vida de calabacín (ma vie de courgette)
La vida de calabacín es una película infantil animada, pareciera que de pronto puede tener un tinte crudo para ser dirigida hacia niños; no obstante, es una película hermosa, desde la parte técnica, donde la animación en "stop motion" parece retomar un significado y peso que no pareciera una técnica obsoleta, al contrario.
La película habla de emociones infantiles, desde el sentimiento de abandono hasta la felicidad.
Es una película que le habla a los niños de lo culero que puede ser el mundo, de lo torcido que puede estar una persona adulta y las heridas que puede dejarle a un niño; con todo y eso, no se convierte en una historia triste ni desoladora porque también les habla sobre el amor y solidaridad. Les habla de colectividad, cariño, de redes de apoyo y amistad, de la resilencia que pueden tener los niños. Una película conmovedora, enternecedora y valiosa.
La película habla de emociones infantiles, desde el sentimiento de abandono hasta la felicidad.
Es una película que le habla a los niños de lo culero que puede ser el mundo, de lo torcido que puede estar una persona adulta y las heridas que puede dejarle a un niño; con todo y eso, no se convierte en una historia triste ni desoladora porque también les habla sobre el amor y solidaridad. Les habla de colectividad, cariño, de redes de apoyo y amistad, de la resilencia que pueden tener los niños. Una película conmovedora, enternecedora y valiosa.
lunes, 7 de noviembre de 2016
La gentrificiación de un recuerdo
A finales de los ochenta eramos una familia clasemediera, oriunda del DF, en ese entonces no existía el término "emprendedor" y mis papás ya se habían lanzado al vacío con la implementación de un restaurante. Ese pequeño restaurante estaba ubicado en Fray Servando T. de M., en la colonia Jardín Balbuena, empezó muy pequeño, casi como una fonda y poco a poco el negocio familiar empezó a despegar.
Iba tan bien el restaurante que cambiaron mobiliario, remodelaron la cocina y cada día había más gente, mi papá les ofrecía un poco de agua de sabor a las personas que esperaban mesa afuera del lugar. Yo solo tenía 5 añitos y no entendía todo el esfuerzo que requería la implementación de un restaurante, en realidad, ni siquiera tenía porque entenderlo. Recuerdo que alguna vez me quisieron iniciar como mesero, también recuerdo el desastré que ocurrió cuando no equilibré bien, me sigue dando mucha risa el recuerdo de todo el piso lleno de comida.
Mis padres hacían todo lo posible por manternos ocupados a Rodrigo, mi hermano mayor, y a mí, obvio para que ellos pudieran concentrarse en el restaurante que cada día iba mejor y por lo tanto requería más esfuerzo y atención. Recuerdo que mi papá se había ocupado en enseñarme a leer la hora en el reloj, entonces, a los 5 años ya sabía que me recogían de la escuela a las 5 de la tarde y que otros compañeros se iban a sus casas a las 2. Era injusto, pasaba mucho tiempo lejos de mis papás y se los reclamamos. Rodrigo hizo lo propio y un día armamos un desmadre en el kinder, teníamos que ejercer presion y hasta la directora llamó a mis papás.
Un día, de pronto, ya no pasaba mi papá por nosotros a las 5 de la tarde y a las 2 pm ya íbamos de camino al restaurante de Balbuena. El nuevo reto era mantenernos ocupados y lejos de los problemas. Empezamos a tomar cursos después de la escuela: inglés, natación, karate y no recuerdo que tantas otras actividades inventadas por mis papás y un día de pronto éramos un par de niñitos muy independientes.
Balbuena era otra de la que es hoy, los andadores no daban miedo ni estaban enclaustrados por malla ciclónicoa, no había tanta gente en las aceras, a veces eran calles desiertas el problema no era la inseguridad sino el exceso de confianza en todo. Un día mi hermano Rodrigo me enseñó a andar en bicicleta en un retorno de Fray Servando, un niño de 5 años que sabe andar en bici sin ayuda de las llantitas traseras suele llamar mucho la atención. Teníamos amigos que salían a jugar con nosotros. Nos inventabamos juegos, historias y aventuras. Construíamos casas bajo árboles con ramas y hojarasca, recolectabamos insectos y hacíamos carreras de relevos con bicicletas. Esos eran los finales de los ochenta en Balbuena. Sinceramente, nos metimos en problemas un par de veces pero creo que no vale la pena contar sobre eso, sobre todo porque eran travesuras de niños.
Las vacaciones de verano significaban pasar la mayoría del tiempo en cursos de verano en el Velodromo Olímpico, ahí mismo, en Balbuena. Mi papá nos llevaba en su bicicleta, yo sobre el cuadro, enseguida del manubrio y Rodrigo en los diablos de la llanta trasera, cada quien con su lonchera, éramos pioneros en el transporte no motorizado; eran tiempos ligeros, eran los tiempos de mis recuerdos más dulces y a veces tengo envidia de mi mismo, del niño de hace más de 27 años.
A veces pasabamos horas dentro de las instalaciones del velodromo haciendo actividades recreativas, cánticos, juegos en equipo y manualidades, recuerdo que hasta un campamento hubo y pasamos la noche en casas de campaña. Rodrigo era un poco más popular, se le facilitaba más socializar. Una vez hicimos equipos y nos tocó ser rivales en competecia en la alberca y su equipo nos aplastó. De esa forma pasamos muchos veranos, quizá hasta los diez u once años. Fue fantástico.
Todos los días en los cursos de verano los almuerzos eran bajo los árboles, un picnic colectivo de infantes que intercambiabamos comida, yo jamás me comía la gelatina que mi máma nos enviaba y se la daba a Rodrigo, él me daba a cambio una mordida de su sandwich. Al final del día, mi papá pasaba por nosotros en el auto, nos llevaba un termo con agua de jamaica que mi mamá nos había preparado para la salida, pues salíamos sedientos de tantos juegos y tanto rayo del sol veraniego, que por cierto, el sol tampoco es el mismo. De regreso al restaurante mi papá me dejaba maniobrar el auto, él siempre controlandolo desde los pedales pero yo dirigiendolo sentado en sus piernas y con mis pequeñas manos al volante, recuerdo perfecto tomar de manera magistral una curva de la calle Iglesias Calderon y Genaro García. Hoy es visto mas que solo una imprudencia y seguro es castigado por el reglamento de tránsito.
Pasó el tiempo y un día mis papás nos dieron una noticia: mi mamá estaba embarazada. Rodrigo y yo estabamos emocionados sin saber que esa situación cambiaría radicalmente la estructura familiar.
Un día, ya no hubo restaurante, mi papá decidió regresar a trabajar de forma convencional a una oficina y mi mamá se quedaría en casa, por lo menos unos años. Tiempo después mi papá en confesión me dijo que fue una decisión dificil pero acertada, mi hermano menor, Daniel, en camino y nosotros (Rodrigo y yo) necesitabamos más atención, "si ustedes dos hubieran estado un poco más grandes" fue con lo que cerró esa confesión.
Seguiamos asistiendo cada verano a los cursos en el Velodromo Olimpico, hacíamos amigos efímeros y ninguno se quedó en mi memoria. El último verano que pasé ahí recuerdo que la clausura del curso fue con un desfile de carros alegóricos. De verdad, fuimos los mejores. Jamás dejamos de ir al velodromo, años más tarde, mi papá y yo llevabamos a "Butch" el perro de la familia a correr a los campos de beisbol del Velodromo, subíamos y bajabamas las gradas de las canchas, el perro era muy feliz como nosotros. Mi papá me enseñó a disfrutar las tardes soleadas debajo de los árboles, tengo un recuerdo muy personal de nostros, los 3 caminando sobre el pasto. Todavía de vez en cuando camino desde el velodromo olimpico y atravieso varios retornos y andadores para llegar a lo que hace unos años era la panadería "La Concha", hoy es una "Esperanza". Camino y recuerdo, veo algunos andadores encogidos, yo los recuerdo enormes.
Hoy esas gradas del diminuto estadio de beisbol del Velodromo se están transformando en el nuevo estadio de los Diablos Rojos del México. La Ciudad Deportiva está dejando de ser espacio público recreativo y deportivo para convertirse en espacio privado.
¿Les recuerdo lo que sucedio en lo que ahora ocupa el Foro Sol? El ejercicio transformador de un modelo de ciudad. Quitando el legitimo espacio público y consecionandolo a privados. No dudo que los beneficios sean reales, no lo sé. Quizá con los recursos de la conseción se han mejorado los espacios que han podido quedar, o quizá han terminado en campañas electorales, no lo sé. Lo que sí sé es que el modelo de ciudad está avanzando cada día más y hoy le tocó a una parte de mi niñez sufrir el efecto transformador; la gentrificación avanzó hasta el lugar donde crecí. El Estadio Azul tendrá nueva sede y será sobre la superficie que hoy ocupa el velodromo olimpico. No estoy en contra de la transformación de la ciudad, al final, hoy el Velodromo es una barrera física junto con el viaducto, rompen el tejido y genera infinidad de "no lugares". Aún así, el estadio azul no modificará eso, simplemente será una barrera más grande pero ajena a mi, a mis tardes de verano en bicicleta, a mis recuerdos de los cursos de natación y volibol dentro del Velodromo. No fue suficiente la invasión de oxxo, la panadería La Concha sucumbió a una "Esperanza", Lecaroz y Starbuks han sustituido una tintoreria, quizá el restaurante de mis papás estaría pasando por lo mismo y estaría siendo desplazado por un Taco Inn.
Iba tan bien el restaurante que cambiaron mobiliario, remodelaron la cocina y cada día había más gente, mi papá les ofrecía un poco de agua de sabor a las personas que esperaban mesa afuera del lugar. Yo solo tenía 5 añitos y no entendía todo el esfuerzo que requería la implementación de un restaurante, en realidad, ni siquiera tenía porque entenderlo. Recuerdo que alguna vez me quisieron iniciar como mesero, también recuerdo el desastré que ocurrió cuando no equilibré bien, me sigue dando mucha risa el recuerdo de todo el piso lleno de comida.
Mis padres hacían todo lo posible por manternos ocupados a Rodrigo, mi hermano mayor, y a mí, obvio para que ellos pudieran concentrarse en el restaurante que cada día iba mejor y por lo tanto requería más esfuerzo y atención. Recuerdo que mi papá se había ocupado en enseñarme a leer la hora en el reloj, entonces, a los 5 años ya sabía que me recogían de la escuela a las 5 de la tarde y que otros compañeros se iban a sus casas a las 2. Era injusto, pasaba mucho tiempo lejos de mis papás y se los reclamamos. Rodrigo hizo lo propio y un día armamos un desmadre en el kinder, teníamos que ejercer presion y hasta la directora llamó a mis papás.
Un día, de pronto, ya no pasaba mi papá por nosotros a las 5 de la tarde y a las 2 pm ya íbamos de camino al restaurante de Balbuena. El nuevo reto era mantenernos ocupados y lejos de los problemas. Empezamos a tomar cursos después de la escuela: inglés, natación, karate y no recuerdo que tantas otras actividades inventadas por mis papás y un día de pronto éramos un par de niñitos muy independientes.
Balbuena era otra de la que es hoy, los andadores no daban miedo ni estaban enclaustrados por malla ciclónicoa, no había tanta gente en las aceras, a veces eran calles desiertas el problema no era la inseguridad sino el exceso de confianza en todo. Un día mi hermano Rodrigo me enseñó a andar en bicicleta en un retorno de Fray Servando, un niño de 5 años que sabe andar en bici sin ayuda de las llantitas traseras suele llamar mucho la atención. Teníamos amigos que salían a jugar con nosotros. Nos inventabamos juegos, historias y aventuras. Construíamos casas bajo árboles con ramas y hojarasca, recolectabamos insectos y hacíamos carreras de relevos con bicicletas. Esos eran los finales de los ochenta en Balbuena. Sinceramente, nos metimos en problemas un par de veces pero creo que no vale la pena contar sobre eso, sobre todo porque eran travesuras de niños.
Las vacaciones de verano significaban pasar la mayoría del tiempo en cursos de verano en el Velodromo Olímpico, ahí mismo, en Balbuena. Mi papá nos llevaba en su bicicleta, yo sobre el cuadro, enseguida del manubrio y Rodrigo en los diablos de la llanta trasera, cada quien con su lonchera, éramos pioneros en el transporte no motorizado; eran tiempos ligeros, eran los tiempos de mis recuerdos más dulces y a veces tengo envidia de mi mismo, del niño de hace más de 27 años.
A veces pasabamos horas dentro de las instalaciones del velodromo haciendo actividades recreativas, cánticos, juegos en equipo y manualidades, recuerdo que hasta un campamento hubo y pasamos la noche en casas de campaña. Rodrigo era un poco más popular, se le facilitaba más socializar. Una vez hicimos equipos y nos tocó ser rivales en competecia en la alberca y su equipo nos aplastó. De esa forma pasamos muchos veranos, quizá hasta los diez u once años. Fue fantástico.
Todos los días en los cursos de verano los almuerzos eran bajo los árboles, un picnic colectivo de infantes que intercambiabamos comida, yo jamás me comía la gelatina que mi máma nos enviaba y se la daba a Rodrigo, él me daba a cambio una mordida de su sandwich. Al final del día, mi papá pasaba por nosotros en el auto, nos llevaba un termo con agua de jamaica que mi mamá nos había preparado para la salida, pues salíamos sedientos de tantos juegos y tanto rayo del sol veraniego, que por cierto, el sol tampoco es el mismo. De regreso al restaurante mi papá me dejaba maniobrar el auto, él siempre controlandolo desde los pedales pero yo dirigiendolo sentado en sus piernas y con mis pequeñas manos al volante, recuerdo perfecto tomar de manera magistral una curva de la calle Iglesias Calderon y Genaro García. Hoy es visto mas que solo una imprudencia y seguro es castigado por el reglamento de tránsito.
Pasó el tiempo y un día mis papás nos dieron una noticia: mi mamá estaba embarazada. Rodrigo y yo estabamos emocionados sin saber que esa situación cambiaría radicalmente la estructura familiar.
Un día, ya no hubo restaurante, mi papá decidió regresar a trabajar de forma convencional a una oficina y mi mamá se quedaría en casa, por lo menos unos años. Tiempo después mi papá en confesión me dijo que fue una decisión dificil pero acertada, mi hermano menor, Daniel, en camino y nosotros (Rodrigo y yo) necesitabamos más atención, "si ustedes dos hubieran estado un poco más grandes" fue con lo que cerró esa confesión.
Seguiamos asistiendo cada verano a los cursos en el Velodromo Olimpico, hacíamos amigos efímeros y ninguno se quedó en mi memoria. El último verano que pasé ahí recuerdo que la clausura del curso fue con un desfile de carros alegóricos. De verdad, fuimos los mejores. Jamás dejamos de ir al velodromo, años más tarde, mi papá y yo llevabamos a "Butch" el perro de la familia a correr a los campos de beisbol del Velodromo, subíamos y bajabamas las gradas de las canchas, el perro era muy feliz como nosotros. Mi papá me enseñó a disfrutar las tardes soleadas debajo de los árboles, tengo un recuerdo muy personal de nostros, los 3 caminando sobre el pasto. Todavía de vez en cuando camino desde el velodromo olimpico y atravieso varios retornos y andadores para llegar a lo que hace unos años era la panadería "La Concha", hoy es una "Esperanza". Camino y recuerdo, veo algunos andadores encogidos, yo los recuerdo enormes.
Hoy esas gradas del diminuto estadio de beisbol del Velodromo se están transformando en el nuevo estadio de los Diablos Rojos del México. La Ciudad Deportiva está dejando de ser espacio público recreativo y deportivo para convertirse en espacio privado.
¿Les recuerdo lo que sucedio en lo que ahora ocupa el Foro Sol? El ejercicio transformador de un modelo de ciudad. Quitando el legitimo espacio público y consecionandolo a privados. No dudo que los beneficios sean reales, no lo sé. Quizá con los recursos de la conseción se han mejorado los espacios que han podido quedar, o quizá han terminado en campañas electorales, no lo sé. Lo que sí sé es que el modelo de ciudad está avanzando cada día más y hoy le tocó a una parte de mi niñez sufrir el efecto transformador; la gentrificación avanzó hasta el lugar donde crecí. El Estadio Azul tendrá nueva sede y será sobre la superficie que hoy ocupa el velodromo olimpico. No estoy en contra de la transformación de la ciudad, al final, hoy el Velodromo es una barrera física junto con el viaducto, rompen el tejido y genera infinidad de "no lugares". Aún así, el estadio azul no modificará eso, simplemente será una barrera más grande pero ajena a mi, a mis tardes de verano en bicicleta, a mis recuerdos de los cursos de natación y volibol dentro del Velodromo. No fue suficiente la invasión de oxxo, la panadería La Concha sucumbió a una "Esperanza", Lecaroz y Starbuks han sustituido una tintoreria, quizá el restaurante de mis papás estaría pasando por lo mismo y estaría siendo desplazado por un Taco Inn.
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viernes, 4 de noviembre de 2016
De boca me fui, me tropecé contigo.
Yo pensaba que el amor era una linda consecuencia de pensamientos y acciones cuidadas, contenidas y conservadas; alimentadas desde la planeación y decoradas con dejos de cursilería, creí que el día que me enamorara sería un bonito guión casi unilateral, sería como un soliloquio. ¡Me equivoqué!.
Al amor no entré, caí, me tiraron, ni supe como, una caída aparatosa como si hubiera sido provocada por un resbalón, no entré por la puerta, caí de cabeza y luego de espaldas. ¿Saben? Me enamoré.
"Let the people who never find true love
keep saying that there's no such thing.
Their faith will make it easier for them to live and die".
Wislawa Szymborska
Al amor no entré, caí, me tiraron, ni supe como, una caída aparatosa como si hubiera sido provocada por un resbalón, no entré por la puerta, caí de cabeza y luego de espaldas. ¿Saben? Me enamoré.
"Let the people who never find true love
keep saying that there's no such thing.
Their faith will make it easier for them to live and die".
Wislawa Szymborska
martes, 13 de septiembre de 2016
Nosotros también defendemos a la familia.
Viernes por la noche, llegaba a casa después de una semana de múltiples actividades, había sido una semana de mucho trabajo, encuentros afectivos y otros tanto un poco furtivos, un bombardeo de información mediatica que de pronto puede ser aplastante.
Abrí la puerta del departamento, había pasado a la tienda por cigarros y queso, tenía el plan perfecto para viernes por la noche: quesadillas y Netflix.
Mientras me quitaba el suéter saludé a Renzo,
-¡Hola!, ¿Cómo andas?-
-¡ah, hola!- fue su respuesta.
-¡Uff!, estoy muerto- le comentaba mientras me acercaba a la cocina y preparaba todo para las quesadillas.
-¿Todo en orden, Renzo?-
-Si para tí es normal que mi plato esté vacío desde el medio día que terminé lo que me dejaste en la mañana, sí, todo en orden- Evidentemente estaba de malas
-Renzo, anoche te dí una lata de atún y medio plato de croquetas, pensé que sería demasiado dejarte el plato lleno pero está bien, ya te sirvo más croquetas- Generalmente Renzo es mamón pero se estaba pasando en ese momento.
-Además, no me gustan esas croquetas, no saben a nada- Me respondió, pinche gato.
-Renzo, son croquetas bajas en sodio, carísimas y es por tu salud- Le respondí desde la cocina con la bolsa de croquetas en la mano.
De pronto me acerqué y le pregunté: ¿Qué pasa? ¿Por qué estás de malas?.
Me miró y dijo:
-Nada, bueno. En realidad lo que pasa es que en Facebook ví una publicación sobre una marcha a favor de la familia y de pronto me molestó pensar que tú y yo no somos familia y pues eso no me gusta-.
-Renzo, ¿tienes Facebook y no me tienes como amigo?-
-Ese no es el tema, además casi ni lo uso. El chiste es que alguien publicó que el sábado marcharon casi un millón personas defendiendo el diseño original de familia: papá, mamá e hijos. Eso me molestó porque, o sea, no lo tomes muy en serio pero ...- en ese momento se distrajo con los cordones de una chamarra, después se levantó y se fue a la cocina a comer. Pasaron casi 10 minutos después y mientras yo leía una revista se sentó a mi lado y relamiendose los bigotes me preguntó:
-Wey, no entiendo, ¿entonces no somos una familia?
Deje de leer la revista y le dije:
-Renzo, la familia no solo es un núcleo social, es el ambiente que te da un sentido de pertenencia, el lugar donde descansas, donde es tu hogar. La familia es una dinámica espirtual y sensible, un dogma metafísico.
-Ajá, ¿Cómo?
-Mira, la familia es un árbol de bambú: fuerte y flexible, a veces, es un accidente improvisado pero perfectible, es un plan de vida, es cariño y amor, es descanso. La familia está hecha de empatía, de actos de amor como no juzgar, de aceptación; la familia integra y fortalece, la familia no es un esquema, es un órgano activo y vivo donde todos los días se revitalece o se muere.
La familia funciona con un esquema económico-humano, es el resultado de una constante evolución, adaptación y por supuesto aprendizaje de la humanidad sobre la tierra, una evolución de modelo y de estructura. La estructura familiar actual es el mejor testigo de como hemos avanzado.
Renzo, se quedó callado, me pareció que un poco más tranquilo y después me preguntó:
-¿Por qué dicen que la familia tiene que ser de una sola forma?
-¿Quiénes? ¿Los de las marchas? Pues porque tienen miedo, porque no saben vivir de otra forma, porque así fueron educados: a temer y jamás desafiar, a conformarse. Sobre todo en este país donde "calladito te ves más bonito", "ojos que no ven, corazón que no siente" y la, ya no, eterna negación a reconocoernos a nosotros mismos, a juzgar a lo diferente, se sienten intimidados y ofendidos. Estan educados a sentir vergüenza de un cuerpo que "siente rico" cuando lo tocas, entonces imagínate el sentimiento de ver a la gente que disfruta la vida, que lucha por vivir dignamente con todas las libertades. La gente que ejerce sus derechos son vistos como una amenaza constante a su forma de vivir. Ver un grupo de personas con libertades y derechos, ejerciendolos plenamente les parece aterrador, fuera de su consentimiento porque ellos estan encadenados a su cosmovisión arcaica y medieval, si están acostumbrados a avergonzarse de sí mismos, imaginate de los demás. Solía decir mi madre: "hasta lo que no te comes, te hace daño".
Sin embargo, Renzo, ya no todos pensamos así.
Seguimos creyendo y practicando, pero ahora nuestros derechos, nuestras libertades. Seguimos siendo parroquianos pero ahora de nuestra propia fé. Hemos aprendido a no tener miedo de ser como seamos y de vivir como vivimos-
-Marcharon casi un millon de personas, son muchas personas- Me dijo Renzo.
Sonreí y le dije:- Ajá, pero es contradictorio en un país que somos tan diversos, de verdad, Renzo, mira: según este millón de personas, las familias de madres o padres solteros no son familia, aunque sean viudos, no cabe dentro de su perfecto esquema. Notas lo grave, es violentísimo decir que, por las razones que sean, no eres una familia. Algo que si está de risa es que dicen que el objetivo primordial de la familia es para la reproducción, para la preservación de la especie. ¡Hazme el chingado favor!, esto dejaría afuera a todas las personas, hombres o mujeres, que han decidido no tener hijos, a todas las parejas que por decisión o circunstancias no tienen hijos y son una pareja, tampoco entran dentro del esquema de familia. Las familias homoparentales o lesvoparentales, evidentemente, no solo no entrarían en ese esquemas sino que son repudiadas abiertamente por este millón de personas. El discurso abiertamente represor, ignorante y lleno de odio de estas personas que quieren cuartar derechos de cualquier persona que no piense y actúe como ellos.
Decía una señora: "no promuevo la homofobia pero que las personas homosexuales no puedan adoptar". Creo que la señora es la primera persona en no darse cuenta lo grave, incongruente y facista que es su comentario. Es como decir, no soy homofóbico pero esos weyes no tienen porque tener derechos.
Adoptar es uno de tantos derechos que tenemos todos y todas las personas de este país, sin importar religión, condición social, económica, preferencia sexual o lo que sea. Evidentemente es una persona que normaliza la violencia y la represión, que se nutre de su moral, aunque sea una moral dictadora, marginante e injusta pero anula cualquier dejo de criterio. Denise Dresser dijo "Lastima que en México se marche para cercenar derechos y no para exigirlos". Es una realidad en este país.
Están marchando por cuartar la libertad, los derechos humanos con mantas y pancartas medievales. Prefieren vivir en un país sumiso, derrotado, cerrado y controlado que darse la oportunidad de ver el mundo como es.
Renzo, tranquilo. Esas personas no lograrán avanzar más. Hoy valen más los derechos humanos de cualquier persona que sus prejuicios. Hay mucho que hacer, hay que informarnos, hay que educar y sobre todo hay que ser valientes y activos. Nos necesitamos todos.
¿Estás más tranquilo?-
-¡Sí!-
-Nadie debe decirte como vivir, como comportarte y mucho menos a quien amar y por favor, Renzo, no dejes que nadie te quite el orgullo de vivir tu vida como tu decides-.
-¡Wey, gracias!- Me dijo
-¿De?-
-Por la cena -
-Pinche gato-
Abrí la puerta del departamento, había pasado a la tienda por cigarros y queso, tenía el plan perfecto para viernes por la noche: quesadillas y Netflix.
Mientras me quitaba el suéter saludé a Renzo,
-¡Hola!, ¿Cómo andas?-
-¡ah, hola!- fue su respuesta.
-¡Uff!, estoy muerto- le comentaba mientras me acercaba a la cocina y preparaba todo para las quesadillas.
-¿Todo en orden, Renzo?-
-Si para tí es normal que mi plato esté vacío desde el medio día que terminé lo que me dejaste en la mañana, sí, todo en orden- Evidentemente estaba de malas
-Renzo, anoche te dí una lata de atún y medio plato de croquetas, pensé que sería demasiado dejarte el plato lleno pero está bien, ya te sirvo más croquetas- Generalmente Renzo es mamón pero se estaba pasando en ese momento.
-Además, no me gustan esas croquetas, no saben a nada- Me respondió, pinche gato.
-Renzo, son croquetas bajas en sodio, carísimas y es por tu salud- Le respondí desde la cocina con la bolsa de croquetas en la mano.
De pronto me acerqué y le pregunté: ¿Qué pasa? ¿Por qué estás de malas?.
Me miró y dijo:
-Nada, bueno. En realidad lo que pasa es que en Facebook ví una publicación sobre una marcha a favor de la familia y de pronto me molestó pensar que tú y yo no somos familia y pues eso no me gusta-.
-Renzo, ¿tienes Facebook y no me tienes como amigo?-
-Ese no es el tema, además casi ni lo uso. El chiste es que alguien publicó que el sábado marcharon casi un millón personas defendiendo el diseño original de familia: papá, mamá e hijos. Eso me molestó porque, o sea, no lo tomes muy en serio pero ...- en ese momento se distrajo con los cordones de una chamarra, después se levantó y se fue a la cocina a comer. Pasaron casi 10 minutos después y mientras yo leía una revista se sentó a mi lado y relamiendose los bigotes me preguntó:
-Wey, no entiendo, ¿entonces no somos una familia?
Deje de leer la revista y le dije:
-Renzo, la familia no solo es un núcleo social, es el ambiente que te da un sentido de pertenencia, el lugar donde descansas, donde es tu hogar. La familia es una dinámica espirtual y sensible, un dogma metafísico.
-Ajá, ¿Cómo?
-Mira, la familia es un árbol de bambú: fuerte y flexible, a veces, es un accidente improvisado pero perfectible, es un plan de vida, es cariño y amor, es descanso. La familia está hecha de empatía, de actos de amor como no juzgar, de aceptación; la familia integra y fortalece, la familia no es un esquema, es un órgano activo y vivo donde todos los días se revitalece o se muere.
La familia funciona con un esquema económico-humano, es el resultado de una constante evolución, adaptación y por supuesto aprendizaje de la humanidad sobre la tierra, una evolución de modelo y de estructura. La estructura familiar actual es el mejor testigo de como hemos avanzado.
Renzo, se quedó callado, me pareció que un poco más tranquilo y después me preguntó:
-¿Por qué dicen que la familia tiene que ser de una sola forma?
-¿Quiénes? ¿Los de las marchas? Pues porque tienen miedo, porque no saben vivir de otra forma, porque así fueron educados: a temer y jamás desafiar, a conformarse. Sobre todo en este país donde "calladito te ves más bonito", "ojos que no ven, corazón que no siente" y la, ya no, eterna negación a reconocoernos a nosotros mismos, a juzgar a lo diferente, se sienten intimidados y ofendidos. Estan educados a sentir vergüenza de un cuerpo que "siente rico" cuando lo tocas, entonces imagínate el sentimiento de ver a la gente que disfruta la vida, que lucha por vivir dignamente con todas las libertades. La gente que ejerce sus derechos son vistos como una amenaza constante a su forma de vivir. Ver un grupo de personas con libertades y derechos, ejerciendolos plenamente les parece aterrador, fuera de su consentimiento porque ellos estan encadenados a su cosmovisión arcaica y medieval, si están acostumbrados a avergonzarse de sí mismos, imaginate de los demás. Solía decir mi madre: "hasta lo que no te comes, te hace daño".
Sin embargo, Renzo, ya no todos pensamos así.
Seguimos creyendo y practicando, pero ahora nuestros derechos, nuestras libertades. Seguimos siendo parroquianos pero ahora de nuestra propia fé. Hemos aprendido a no tener miedo de ser como seamos y de vivir como vivimos-
-Marcharon casi un millon de personas, son muchas personas- Me dijo Renzo.
Sonreí y le dije:- Ajá, pero es contradictorio en un país que somos tan diversos, de verdad, Renzo, mira: según este millón de personas, las familias de madres o padres solteros no son familia, aunque sean viudos, no cabe dentro de su perfecto esquema. Notas lo grave, es violentísimo decir que, por las razones que sean, no eres una familia. Algo que si está de risa es que dicen que el objetivo primordial de la familia es para la reproducción, para la preservación de la especie. ¡Hazme el chingado favor!, esto dejaría afuera a todas las personas, hombres o mujeres, que han decidido no tener hijos, a todas las parejas que por decisión o circunstancias no tienen hijos y son una pareja, tampoco entran dentro del esquema de familia. Las familias homoparentales o lesvoparentales, evidentemente, no solo no entrarían en ese esquemas sino que son repudiadas abiertamente por este millón de personas. El discurso abiertamente represor, ignorante y lleno de odio de estas personas que quieren cuartar derechos de cualquier persona que no piense y actúe como ellos.
Decía una señora: "no promuevo la homofobia pero que las personas homosexuales no puedan adoptar". Creo que la señora es la primera persona en no darse cuenta lo grave, incongruente y facista que es su comentario. Es como decir, no soy homofóbico pero esos weyes no tienen porque tener derechos.
Adoptar es uno de tantos derechos que tenemos todos y todas las personas de este país, sin importar religión, condición social, económica, preferencia sexual o lo que sea. Evidentemente es una persona que normaliza la violencia y la represión, que se nutre de su moral, aunque sea una moral dictadora, marginante e injusta pero anula cualquier dejo de criterio. Denise Dresser dijo "Lastima que en México se marche para cercenar derechos y no para exigirlos". Es una realidad en este país.
Están marchando por cuartar la libertad, los derechos humanos con mantas y pancartas medievales. Prefieren vivir en un país sumiso, derrotado, cerrado y controlado que darse la oportunidad de ver el mundo como es.
Renzo, tranquilo. Esas personas no lograrán avanzar más. Hoy valen más los derechos humanos de cualquier persona que sus prejuicios. Hay mucho que hacer, hay que informarnos, hay que educar y sobre todo hay que ser valientes y activos. Nos necesitamos todos.
¿Estás más tranquilo?-
-¡Sí!-
-Nadie debe decirte como vivir, como comportarte y mucho menos a quien amar y por favor, Renzo, no dejes que nadie te quite el orgullo de vivir tu vida como tu decides-.
-¡Wey, gracias!- Me dijo
-¿De?-
-Por la cena -
-Pinche gato-
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miércoles, 25 de mayo de 2016
Cuentos neuróticos. 1
Tomó la cuchara con un par de dedos y la deslizó alrededor de la taza en movimientos circulares, buscaba hacer un ruido parecido a un zumbido; lo hizo con la intención de crear tensión. Tenía la mirada fija en las facciones de Sofía, sus ojos café, fijos con una expresión muy sutil, casi maniático. La retaba insistiendo con más ruido hasta que Sofía levantó la mirada y con expresión cansada y harta le dijo:
-¡Por favor, detente!-. Cerró los ojos y movió la cabeza de forma negativa.
Le gustaba provocarla, le fascinaba verla al borde de la crisis, perversamente le encantaba llevarla al límite histérico, le excitaba pensar en la desesperación convertida en acción. De manera ansiosa esperaba verla fúrica, estresada y poco elocuente; la deseaba desbordante y también excitada. El calor que él sentía cada vez que Sofía lo abofeteaba no solo era desde los genitales, era una excitación perversa, la satisfacción maquiavelica de ser objeto pasional, todo se convertía en un acto de supremacia sobre el otro y el forcejeo que venía siempre, los gritos y las groserías, todo desde la parte más animal de cada uno.
Parecía que él lo hacía de forma lúdica, jugaba a llamar su atención, jugueteaba con sus emociones y sutilmente la violentaba sin tocarla, era como un perfume que la seducía deslizandose por la espalda y el cuello con la intención de apoderarse de ella, la hipnotizaba, le nublaba la parte frontal del cerebro, la anesteciaba para convertirla en animal; sinedo sinceros, en la parte más honda, más profunda de su cabeza, le gustaba ser presionada y llevada al borde, le encantaba ser enloquecida, se sentía seducida y desada.
La tensión crecía y Sofía decidió levantarse, tomó su bolso y un suéter, quería largarse de ahí.
-Luego hablamos- le dijo sin voltear a verlo. Él se deslizó hasta la puerta y se interpuso entre Sofía y la puerta. Sofía con lágrimas en los ojos le dijo:
-Ya no puedo, quiero vivir diferente, estoy agotada de esto-
-¿En serio? ¿Crees que podemos vivir diferente?-
-Sin tí creo que si puedo-
Él la sujeto de los brazos y la besó forzadamente. Ella trató de resistirse pero cedió, fue un beso que duró unos segundos antes de que Sofía pudiera despegarse, por alguna razón ella disfrutaba tenerlo ansioso de ella, le gustaba sentirlo para ella, desesperado por tenerla y no dejarla ir. A ella le exitaba ese vaivén.
-Me encanta cuando te pones pendeja- le dijo antes de volverla a besar.
Ella lo abofeteó.
Esa pelea solo podía terminar de una forma. Los gritos, las metadas de madre, los jalones de pelo se iban transformando en suave violencia física, a apretones lascivos, besos forzados, forcejeos entre cuerpos y prendas arrancadas con la boca, las mordidas en la espalda, frotamientos sobre la ropa y una que otra bofetada bien puesta, la pasión se apoderaba de los dos. El sexo era un momento franco entre ellos donde ahí todo era válido. Cada uno se tomaba el delicioso veneno del otro. Ambos morían y revivían uno pegado al otro.
Desnudos y agotados entre las sábanas, abrazados y sonriendo Sofía le preguntó:
- ¿Por qué no me puedes amar de forma convencional? -
La besó en los labios y le dijo:
-No desperdiciaré mi vida amandote de forma convencional-
-¡Por favor, detente!-. Cerró los ojos y movió la cabeza de forma negativa.
Le gustaba provocarla, le fascinaba verla al borde de la crisis, perversamente le encantaba llevarla al límite histérico, le excitaba pensar en la desesperación convertida en acción. De manera ansiosa esperaba verla fúrica, estresada y poco elocuente; la deseaba desbordante y también excitada. El calor que él sentía cada vez que Sofía lo abofeteaba no solo era desde los genitales, era una excitación perversa, la satisfacción maquiavelica de ser objeto pasional, todo se convertía en un acto de supremacia sobre el otro y el forcejeo que venía siempre, los gritos y las groserías, todo desde la parte más animal de cada uno.
Parecía que él lo hacía de forma lúdica, jugaba a llamar su atención, jugueteaba con sus emociones y sutilmente la violentaba sin tocarla, era como un perfume que la seducía deslizandose por la espalda y el cuello con la intención de apoderarse de ella, la hipnotizaba, le nublaba la parte frontal del cerebro, la anesteciaba para convertirla en animal; sinedo sinceros, en la parte más honda, más profunda de su cabeza, le gustaba ser presionada y llevada al borde, le encantaba ser enloquecida, se sentía seducida y desada.
La tensión crecía y Sofía decidió levantarse, tomó su bolso y un suéter, quería largarse de ahí.
-Luego hablamos- le dijo sin voltear a verlo. Él se deslizó hasta la puerta y se interpuso entre Sofía y la puerta. Sofía con lágrimas en los ojos le dijo:
-Ya no puedo, quiero vivir diferente, estoy agotada de esto-
-¿En serio? ¿Crees que podemos vivir diferente?-
-Sin tí creo que si puedo-
Él la sujeto de los brazos y la besó forzadamente. Ella trató de resistirse pero cedió, fue un beso que duró unos segundos antes de que Sofía pudiera despegarse, por alguna razón ella disfrutaba tenerlo ansioso de ella, le gustaba sentirlo para ella, desesperado por tenerla y no dejarla ir. A ella le exitaba ese vaivén.
-Me encanta cuando te pones pendeja- le dijo antes de volverla a besar.
Ella lo abofeteó.
Esa pelea solo podía terminar de una forma. Los gritos, las metadas de madre, los jalones de pelo se iban transformando en suave violencia física, a apretones lascivos, besos forzados, forcejeos entre cuerpos y prendas arrancadas con la boca, las mordidas en la espalda, frotamientos sobre la ropa y una que otra bofetada bien puesta, la pasión se apoderaba de los dos. El sexo era un momento franco entre ellos donde ahí todo era válido. Cada uno se tomaba el delicioso veneno del otro. Ambos morían y revivían uno pegado al otro.
Desnudos y agotados entre las sábanas, abrazados y sonriendo Sofía le preguntó:
- ¿Por qué no me puedes amar de forma convencional? -
La besó en los labios y le dijo:
-No desperdiciaré mi vida amandote de forma convencional-
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