¡¡Chingá, que no ven que es lunes!!
Un fin de semana puede ser más fatídico que toda la semana corriente; los lunes pareciera que se deben pagar los costos por los pequeños excesos, a veces hasta por dormir más de ocho horas seguidas. Los lunes son verdugos para unos, jamás benditos.
El antojo de los lunes es regresar a la tierra pero de manera amable, cordial. El lunes es para empezar a despertar pero benevolentemente, un café, la primer junta de la semana, revisar los pendientes y un poco de buena música.
Ésta música no debe ser relajante, tampoco reventada; debe darnos dosis exactas de endorfinas para sobrevivir al lunes sin generarnos un cansancio extra.
Monday for fuckers
Les recomiendo este playlist para empezar a sacudirse la hueva y poder encontrar las pilas de esta semana.
1. Isldans // The XX
2. Telepop musik // Breath
3. Sexy boy // Air
4. Ritual union // Little Dragon
5. I'd Rather Dance With You // Kings of convenience
6. Shock // Ana Tijoux
7. You´ll find a way // Santigold
8. Dear Mr. President // Fitz And The Tantrums
9. Fallaste corazón // los tigres del norte
10. Mushaboom // Feist
11. Simple song // Shins
12. Electric feel // MGMT
Es lo que se me ocurre en estos momentos, no pidas mucho, es lunes.
Sin pretenciones, simplemente dejaré salir lo que emana del fondo de mi mente y emoción.
lunes, 27 de febrero de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Shine Down
Para empezar el fin de semana.
no sé si importa tener muchos pendientes y cosas que hacer pero da gusto que ya sea el finde...
jueves, 23 de febrero de 2012
Bajo una pequeña estrella
Bajo una pequeña estrella
Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.
WISLAWA SZYMBORSKA
Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado
por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo
el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco
de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño
a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas
respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos,
cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica
porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas
y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.
WISLAWA SZYMBORSKA
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