viernes, 14 de agosto de 2015

Historias repetitivas, el mal de muchos.

Mis historias las termino en un punto y coma; aunque los demás me sueltan en un punto final.

Cuando tienes claro lo que buscas y también sabes perfectamente donde no encajas, prefieres bailar toda la noche y dejar de preocuparte por construir empatías vacías e innecesarias que, si te descuidas, terminan siendo deslealtad a ti mismo.

Después de haberte perdonado y reconciliado contigo mismo, haber tomado distancia por las apaleadas que  tus propios sentimientos te dieron por haberlos sacado del baúl y ¿por qué no? de haber armado broncas por defender, algunas por primera vez, lo que realmente sientes y piensas. Cuando tienes por fin un poco de claridad y sobre todo confianza en lo que emana naturalmente de tu corazón y mente. Nuevamente regresas, un poco más "entrenado" y por fin tienes ganas de relacionarte con alguien más, pero ... ¡vale verga!.

No sé si les ha pasado pero han sentido que no se enamoran ya, que uno de pronto se pregunta ¿Cómo le hacen los demás para estar enamorado?, y de pronto conoces gente y sales a tomar un café, una cerveza, vas a conciertos, y comen juntos, hablan de temas interesantes y de taradeces, y de pronto es un buen "compa" y hasta en la cama hay o no entendimiento pero.... pero ... ¿Y luego?. Las mariposas en el estómago, ¿dónde están?.

La respuesta está en el pasado. ¿Con cuál de tus ex volverías?. Si la respuesta es NINGUNO, ¡Felicidades!, ya tienes un pie del otro lado, ahora lo que tienes que hacer es moverte en diferentes círculos, porque el lugar donde encontraste a tus ex está lleno de tus ex. Ej. Deja de buscar calcetines en el cajón de los calzones.