El otro día estaba mirando en internet una película mexicana con una temática bastante explotada ultimamente. El tema de relaciones gay ingresado en un escenario de la vida cotidianta, a mi parecer, tiene muchísimos vértices y creo también que cada película con cada historia podría servir para romper dogmas.
Entiendo que no toda obra cinematográfica debe ser una "joya" del cine, entiendo también que hay chocolates para el cerebro, palomeras, pues. Pero lo que no me parece congurente, al contrario, me parece un tanto asqueroso, es enmarcar un discurso de igualdad, respeto y amor al projimo cuando en realidad la retórica abierta es clasista y elitista.
Me refiero a la película "Cuatro Lunas".
No mencionaré nada sobre las actuaciones, la dirección, el arte o la fotografía pero definitivamente el discurso no es elocuente y dista mucho de tener congruencia.
La película narra cuatro historias de personas homosexuales y la complejidad de su relación con el mundo. El problema es cuando en una escena la pareja de adolescentes están comiendo en un restaurante de manera amena, se están preguntando uno al otro sobre sus gustos musicales y comida, uno de ellos elabora un poco más sobre su libro favorito y menciona a "El principito". Dentro de esa elaboración de gustos menciona algo parecido a esto: "me gusta la música de los ochenta, pop y esas cosas, me gusta casi de todo menos lo que es muy naco como el reggeaton y esas cosas".
Me sé neurótico pero me brincó muchísimo esa parte, sobre todo cuando hablas de un respeto y redefinir la otredad en una sociedad como esta.
En ese momento me perdió la película. Ya no le creí nada, mucho menos cuando al final de la película hay un slogan que dice: "Amor es amor"
Un personaje que se tambalea por el tema de aceptación y su relación con otro hombre, que busca ser reconocido y aceptado no solo como indiviudo gay sino como pareja y termina diciendo "menos lo que es muy naco como el reggeaton".
No sé ustedes pero creo que el escritor, director y quien sea tienen que revisar los libretos porque ese dialogo es clasista, elitista y discrimina.
Irónico y triste pero esos pensamientos progresistas gestados en mesitas de starbucks no están siendo realmente un discurso como tal, mas bien, el lindo ejercicio que parecía ser una suave sublevación social terminó siendo un falso e insostenido producto comercial.