Sin pretenciones, simplemente dejaré salir lo que emana del fondo de mi mente y emoción.
miércoles, 21 de enero de 2015
Ya nos vamos conociendo.
Sábado 8:37 pm. Cd. de México
Una mesa, platos con ensalada, calamares fritos, lasagna de berenjena, un par de botellas de vino, agua y vinagretas.
Un diseñador (¡Qué raro!, un diseñador en la mesa), muy amable y agradable comentaba sobre la ciclovía de Nuevo León en la Condesa y la comparaba con la de Adolfo Prieto en la Del Valle, un poco mamón el comentario pero quizá acertado al decir que en la Condesa les estorbaba la ciclovía y en la Del Valle no sabían para que era.
No sé si fue él o realmente sus irónicas frases me retumbaron días después (Ok, también fueron sus palabras) pero no está tan lejos de la realidad. También creo que es injusto hablar sólo de los usuarios de las bicicletas, también hay que hablar de los peatones, del transporte público y por supuesto de los automovilistas.
El sujeto más vulnerable en ésta cadena es el peatón, ¡pobre peatón!. Bueno, dejando un poco el sarcasmo es inevitable saber que en cualquier tipo de colisión el perdedor será el que va a pie. Sin embargo, sabemos que somos personas libres, que nos gusta sabernos prácticos, improvisados y lo que se nos hincha la gana; Somos malos ciclistas pero pésimos peatones. Nos caga la forma del transporte público y el riesgo que implica subirse o estar cerca de un micrbús pero ¡carajo!, somos unos animales cuando nos subimos al auto.
¿Qué sucede con nosotros? ¿Por qué siempre queremos ser los primeros en pasar? ¿Por qué pasamos encima del otro?
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