El domingo pasado la selección mexicana sub-17 de fútbol ganó su segundo campeonato mundial en la especialidad,(¿qué?;...... sí!) y como malditas marabuntas se lanzó gran parte de la comunidad futbolera al hito citadino por excelencia, el ángel de la independencia, apabullando y gritando frases como: ¡sí se pudo! y bla bla bla, en fin.
Creo que debemos enaltecer el gran esfuerzo que hicieron estos chamacos (por cierto, tengo toda la autoridad de llamarlos "chamacos" desde el momento en que ellos nacieron en los 90´s, madres! :/) que como habitualmente no estamos acostumbrados a poder ver no solamente un triunfo ó una expectativa, un proceso y una esperanza que fué por fin la consumación de todo esto; y no es por hablar del "fucking" 5to. partido en los mundiales ó las grandes esperanzas de unos cuantos jugando en equipos europeos, creo que va incluso dentro de la situación de inseguridad, desesperanza económica e insertidumbre con un pequeño toque de sabor de los tiempos políticos que estamos viviendo en México, aclaro, no es hablar de 40,000 muertos ó el poder anacrónico e inverosímil de una lider terrorista... que diga sindicalista como la maestra Elba, hablo de toda la combinación de hechos y situaciones; me refiero a nuestra cosmovisión actual (ajá?!)...
Fué el momento en que por un domingo, una tarde y unos gritos se brincó la pantalla de las malas noticias, la tv maromera que habla de muertos, noticias e inundaciones. No fué una catársis, pero dió el respiro a un inconciente colectivo apretujado, neurótico y malhumorado.
Para unos fué peda, para otros una excelente tarde familiar ó quizá un excelente momento para tomar el periferico sin tráfico y hacer 15 minutos de extremo a extremo de la ciudad (me incluyo). Creo que fué la ocación perfecta para gritar, reir, celebrar.....festejar.
Como bien dijo el maestro Octavio Paz: "el tiempo del mexicano se mide entre fiesta y fiesta".... pues festejemos!
Felicidades a estos muchachos que se merecen el respeto de todos y mi voto de confianza para ser unos grandes profesionales del fútbol, a pesar de la federación mexicana. Personalmente me importa un pepino los partidos de fútbol pero agradezco el ánimo que inyectaron a esta colectividad que ahora los aclama.
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