domingo, 13 de septiembre de 2009

Caminando el centro

Tenemos causas de caminar por el centro de la Ciudad de México, las razones son variables y todas válidas.

Escribiré esto como anécdota para tratar de comunicar la idea y la sensación que ayer domingo por la tarde.
Efectivamente, domingo de septiembre, rompiendo la idea del centro histórico como foco de transtorno de estabilidad emocional; decidiendo en la mañana almorzar en algún cafecito ó restaurante que la zona ofrece, me dí la libertad de llegar al centro antes del medio día; la impresión fué barbara cuando dí cuentas de la barbarie humana, no quiero parecer injusto con ese juicio pero, en septiembre del 2009 existen todavía una gran cantidad de personas que entran al primer cuadro de la ciudad en automovil con la decisión de circular por las calles no solamente uno tras de otro sino con el sentimiento de sentirse ofendidos por que el tráfico no avanza.

Hoy, gracias a buenas decisiones, el centro ha obtenido lo que requería: vitalidad, humanidad, ligereza y suavidad. Todo ésto a travéz de la adquisión de espacios urbanos públicos y devolviéndo a nosotros lo que pertenece, la capacidad de caminar, vivir, respirar, habitar nuestra ciudad. Madero, peatonal.

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