Miércoles por la tarde, ciudad de México, la idea anticuada y serena de llegar a casa a preparar algo y descansar se va por la ventanilla cuando te quedas atorado en el tráfico, quizá esa misma idea queda sorda del estruendoso pito del camión contiguo, ya no decir de la actitud de "si no avientas lámina no pasas", pero creo que es al revés, "te pasas". Neurosis colectiva, mentadas de madre y además "te vale". Ese es el síntoma de una ciudad crecida.
Y al final así lo hemos decidido y somos parte.
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