Un frío viernes por la noche donde los peatones pareciera que van saliendo de las alcantarillas pero en realidad salen del metro, de los estacionamientos y otros cuantos es imposible saber, quizá si de las alcantarillas. Llegando a la calle Regina y esquina con Bolivar un espacio se abre con un jardín a espaldas a una gran capilla, supongo que es la de San Jerónimo, un lugar recuperado, peatonal, iluminado, arquitectónicamente correcto; éste lugar dialoga con el peaton, lo invita y le "habla bonito".
Poco a poco te vas dando cuenta que es un lugar donde amazonas que calzan converse, dandys en jeans y algún sombrero gracioso se disponen a beber algunas cervezas y porque no?, si andan de humor unas copas de vino tinto, mezcal, café,jugo ó lo que el antojo de la noche permita.
Las características cualitativas de ésta espacialidad surge a través de una adaptación a las necesidades actuales, al peaton como prioridad y no como estorbo, al caminar sin torpesar, sin romper, el contraste de la rigidez del concreto, de la piedra, de las marquesinas con la suavidad del cuerpo humano, el color y su textura.
Que placer causa ir caminando en sábado por la noche junto a uno de tus mejores amigos, con jeans mugrosos, tennis rotos, un saco viejo pero con un aire decente todavía y tener los instantes perfectos para deternete, señalar algún elemento arquitectónico, paisajistico ó a algún humano que atravesó; todo ésto con la serenidad que se requiere, sin la prisa de tener un taxi, antes ecológico, cuidandote las nalgas.
Elige un lugar, un antojo ó quizá hasta un precio en los lugares abiertos, puedes comer platillos del mar ó unos tacos con el "takeshi", unas ricas empanadas argentinas con un buen pinot noir ó saborear aquellas extraordinarias naranjas ácidas con un buen mezcal. La noche es joven, déjala crecer.
Sin lugar a dudas, eso de caminar por la ciudad es una de las mejores cosas que se pueden hacer en estos días, siempre con el cuidado riguroso "por tu salud". Ésta es la ciudad de los palacios, y aunque no podemos habitar (¿o cohabitar?) en ellos, son nuestros, parte de nuestra historia, de nuestra vida, pues siempre forman parte de un recuerdo nacional... de esos que se pasan de generación en generación...
ResponderEliminarBuen texto, lectura sabrosa... si sabes quién soy?
claro que si brother, un gustazo saber de ud. por acá!
ResponderEliminarle mando un saludo y yo lo sigo tmb!
un abrazo fuerte