Desde hace varios años he disfrtuado mucho caminar por la colonia Roma y sus alrededores donde todavía puedes encontrar lugarcitos anacrónicos y endemicos de la zona. Aquellas cafeterías ó panaderías que con esfuerzo y a contracorriente siguen a flote en un alrededor lleno de pseudo hipsters, intelectuales trasnochados, tráfico, bares y demás condiciones que marginan a lo que algún día fué una de las zonas más discretas pero deliciosas que he conocido en la ciudad.
No pretendo ni siquiera señalar esta renovación de la colonia, sería no solamente poco elocuente sino hasta hipocrita decir que no parece la nueva designacion en uso de suelo y el vuelco que ha dado la zona como punto de encuentro y reencuentro. Disfrutar también de las galerías, tiendas de diseño, el tianguis del domingo, el de antigüedades, algún restaurante argentino, una buena pizza, entre otras cosas, es lo que puede hacer de tu día un deleite en medio de la ciudad.
Hace 2 semanas llegué en chanclas y recién levantado a almorzar: un rico jugo "Avispon verde" con una ensalada "Eva" de queso brie y nuez en Frutos Prohibidos, seguí a tomarme un café y leer el periodico en una cafetería sobre Mérida, descansé un poco en la plaza Rio de Janeiro y después compré unos ricos jabones de yerbabuena, eucalipto y sandía en el tianguis. Fué una experiencia tan relajante que de ahí me fuí al cine a dormir un poco.
Disfruten a la Colonia Roma, descúbranla a través de su arquitectura, los rincones, las sombras y los árboles. La Roma no es "El 10" ni "el pendulo". Escuchen lo que nos grita.
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